Cuando perdemos a nuestro padre, el dolor que causa esa pérdida en tan grande.
Comenzamos a hacernos preguntas que antes jamás nos hicimos. ¿A dónde van nuestros seres queridos? ¿Los volveremos a ver? ¿Sufren? ¿Logran ver nuestro sufrimiento? ¿ o será verdad que están en un estado de inconsciencia absoluta? y así muchas preguntas más, muchos cuestionamientos.
El dolor, la angustia viene del alma, tan difícil de explicar porque es un dolor nuevo, un dolor que nunca antes sentimos será por eso que nos cuesta tanto superarlo, aceptarlo.
Es tan cierto eso de que cada persona vive el duelo de diferente manera.
Yo siento que el dolor de perder a mi papá fue un antes y un después en mi vida, de pronto sentí que se me vino el mundo encima y no estaba preparada para defenderme, para ayudarme, para escapar de ese dolor. Uno de los amores más grandes de tu vida de la noche a la mañana ya no está más en tu vida, ya no está más en tu diario vivir, ya no lo vería entrar con su bici por el portón todas las tardes. y eso poco a poco nos va haciendo daño, es una cicatriz en el corazón que quedó para siempre el día que lo vi irse, que lo vi que dejaba de respirar poco a poco y ya no había nada que pudiéramos hacer ni mis hermanos, ni mi mamá ni yo ni nadie. Ese último respiro de mi papá cada vez que viene mi mente me parte al medio, es una punzada es esa cicatriz del corazón que cada vez seguramente sera más grande.
Te voy a extrañar siempre Nono Basilio.-